A finales de noviembre comienza la siembra de maíz en Malawi. Muchas familias no tienen dinero suficiente para comprar el fertilizante que garantice que la cosecha sea buena. Utilizan en muchos caos abono natural, pero el maíz necesita también el complemento de un fertilizante adecuado.
En Sunuzi hemos repartido 44 sacos de fertilizante (de 50 kg cada uno), entre 29 familias que tienen terrenos de uno o dos acres de extensión, a razón de un saco por acre. El acuerdo es que, cuando llegue la cosecha, nos devolverán la ayuda entregando dos sacos de maíz por cada saco de fertilizante que recibieron.
Este maíz lo dedicaremos a la preparación del Phala con que alimentamos a los niños de la escuela de Sunuzi, en la que estudian algunos de los hijos de estas familias.